lunes, 24 de octubre de 2011

Grandes cambios climáticos pueden llegar en nuestras vidas

El aumento de la temperatura mundial podría superar los niveles "seguros" de los dos grados centígrados en algunas partes del mundo a lo largo de nuestras vidas, si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando, tal y como advierten dos artículos de investigación publicados en la revista Nature.

"Ciertos niveles de cambio climático es muy probable que se vean superados durante la vida de muchas personas que viven ahora ... a menos que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan sustancialmente en las próximas décadas", según un estudio presentado por académicos de las universidades Inglés de Reading y Oxford, el Met Office Hadley Centre del Reino Unido y la Universidad Victoria de Wellington, Nueva Zelanda.

"Una gran parte de Eurasia, África del Norte y Canadá podrían experimentar incrementos de temperaturas de dos grados centígrados anuales sobre lo normal en periodos de cinco años para el año 2030, un plazo que no es tan lejano", advierte el informe.

Hace dos años, los países industrializados establecieron un calentamiento de 2 grados centígrados como el límite máximo para evitar cambios climáticos peligrosos, como más inundaciones, sequías y elevación de los mares, mientras que algunos expertos dicen que un límite de 1,5 grados sería más seguro.

Existe un amplio consenso entre los científicos respecto a que los compromisos mundiales logrados hasta ahora para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero no son lo suficientemente fuertes para evitar el "peligroso" cambio climático.

El próximo mes, las naciones se reunirán en la próxima Cumbre del Clima de la ONU en Durban, Sudáfrica, donde parece poco probable un pacto vinculante para reducir las emisiones. Asi, un acuerdo global podría demorarse hasta 2014 o 2015.

El estudio encontró que es muy probable que la mayor parte de la superficie terrestre del mundo registre para 2060 temperaturas medias en periodos de cinco años dos grados superiores a los niveles preindustriales. Si las emisiones se redujeran sustancialmente, el umbral de dos grados podría retrasarse hasta varias décadas.

Por otra parte, un estudio independiente realizado por académicos del Instituto de Zurich de la Atmósfera y Ciencias del Clima, del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y el Met Office Hadley Centre, del Reino Unido, entre otros, considera que sería difícil limitar el aumento de la temperatura a dos grados.

Para conseguir una probabilidad mayor al 66 por ciento de limitar el aumento de temperaturas, las emisiones globales probablemente tendrían que llegar a su máximo antes de 2020, con unas emisiones de 44 gigatoneladas de dióxido de carbono equivalente para entonces.

"Sin un compromiso firme para poner en marcha los mecanismos que permitan llegar pronto a un pico de las emisiones globales seguido por importantes reducciones a partir de entonces, hay un riesgo significativo de que el objetivo de 2 grados, aprobado por tantas naciones, quede fuera de alcance," sostiene este estudio.

jueves, 13 de octubre de 2011

Los gusanos que resistieron el impacto del meterorito que mató a los dinosaurios

Los científicos han acumulado evidencias de que la caída de un meteorito, hace unos 65 millones de años, provocó una extinción masiva en el planeta que afectó a los dinosaurios y permitió que los mamíferos nos hiciéramos dueños de la superficie terrestres. Ahora, una nueva investigación, realizada en la Universidad de Colorado (EEUU), sugiere que los humildes gusanos fueron también de las primeras especies que triunfaron en tierra firme después de la catástrofe.

Hasta ahora, el llamado límite K-T, como se llama a los sedimentos el fin del Cretácico, se estudiaba como el momento en el que los mamíferos se hicieron con el control, con tan escasa biodiversidad botánica que proliferaron las plantas acuáticas oportunistas.

Sin embargo, aunque los sedimentos inmediatamente superiores a impacto del meteorito tienen pocos fósiles animales, los investigadores de Colorado, y especialmente la geóloga Karen Chin, han encontrado pruebas de que había muchas madrigueras en estos escasos centímetros. "Esas madrigueras fosilizadas son la prueba de que hubo actividad animal y mucha, porque son numerosas", apunta Chin quien sugiere que las hicieron los gusanos.

Aún están analizando la relación entre las madrigueras y la extinción masiva, pero Chin cree que se hicieron tan sólo unos miles de años después, algo que tendrán que confirmar futuras investigaciones.

Madrigueras en tres dimensiones

Los resultados preliminares, según informó su universidad en una nota de prensa, fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad Geológica Americana, celebrada en Minneapolis.

Las madrigueras en tres dimensiones se encontraron entre una capa de carbón y otra de roca en Dakota del Norte, donde Dean Pearson, del Pioneer Trails Regional Museum, lleva años estudiando el límite K-t. Los investigadores creen que aquellos gusanos se alimentaron de materia orgánica en descomposición.

También han comprobado que la capa arcillosa inferior, que se relaciona con el fin del Cretácico, tiene mucho iridio, un elemento común en asteroides y extraño en la Tierra. Aquella tremenda explosión se cree que generó mil millones de veces más energía que la bomba atómica en Hiroshima, levantando grandes tormentas de polvo y ceniza y provocando terremotos y tsunamis. Fue el comienzo de un helado invierno.

Los gusanos que vivieron en esas condiciones se estima que debían tener un diámetro similar a un gusano medio actual. Sus madrigueras son más horizontales que verticales, lo que indicaría cómo se movían para conseguir alimento. Como están hechas en turba, pudo ser un pantano que luego se cubrió de sedimento. Según Chin, aquellos gusanos soportaron un ambiente muy duro, con terrenos inundados y con poco oxígeno y mucho ácido.

Esas condiciones provocaron grandes pérdidas de plantas terrestres, de las que se alimentaban los dinosaurios, entre los mayores afectados por el cataclismo. Otros vertebrados si sobrevivieron, como pájaros, serpientes, lagartos, tortugas, pescados y pequeños mamíferos, y por lo que se sabe ahora también los gusanos. "El hecho de que sean las madrigueras lo que encontramos en ese límite las hace más sorprendentes", señala la investigadora, que recuerda: "Cuando reconstruimos los ambientes del pasado, animales blandos, como los gusanos, se detectan por este tipo de rastros, dado que no mineralizan como los que tienen huesos", recuerda la investigadora.